domingo, 17 de agosto de 2014

Proyecto #NeminisTerra



Muy buenas. 

Hoy no traigo un relato, sino información que puede resultar interesante. Tras cierto abandono en este blog, hace unos cuantos días me apunté a un proyecto llamando Neminis Terra.

Este proyecto consiste en levantar pequeños blogs minoritarios y hacer promoción de estos. Somos más de 20 blogs los que participamos. 

Y si quieres, aun puedes apuntarte, hay tiempo hasta el día 20 de agosto. Solo tienes que ponerte en contacto con la cuenta de @NeminisTerra en Twitter, o simplemente pásate por ver quien esta apuntado.

Para participar solo hay que escribir un relato fantástico donde el mundo sea completamente inventado y que será publicado a lo largo del mes de septiembre, en función de un calendario previsto.

A mi la iniciativa me ha gustado mucho y no me ha faltado tiempo para apuntarme. Así que en breve dispondréis de un nuevo relato que espero que os guste.

No te olvides de pasarte y preguntar si tienes cualquier duda o te interesa la iniciativa.

Os voy a dejar también los botones de los blogs de los administradores del proyecto y de @Akishawol, la creadora de la imagen, para que podais ir a ver sus blogs y pedirles información a ellos.


Image and video hosting by TinyPic Caton de Elder Smoking Crayons

sábado, 26 de abril de 2014

Chloé (one shot)

Esto es un pequeño relato que se me ocurrio una tarde y quise escribirlo. Hay muchas pequeñas historias de este estilo en mi cabeza, que espero subir y quien sabe si en algun momento las enlazaré. De momento, lo unico que tengo son un par de personajes y algun que otro escenario. Espero que os guste y me digais si se pueden hacer mas de este estilo, si os gusta el personaje...




La chica caminó dentro de un callejón oscuro. A su nariz llegaron los hedores propios de un callejón, humedad, orín, y putrefacción. Pero eso no detuvo a la chica, que siguió su camino con presteza. Hasta que un hombre delgado y desgarbado con la cara cubierta por las sombras de su capucha se puso en su camino al final del corredor. La muchacha paró en seco y se giró sobre sus talones, solo para descubrir que otro hombre de semejante aspecto que el primero le bloqueaba la salida. En los rojos labios de la chica se dibujó media sonrisa.

-¿Que hace una joven como tu en un lugar como este?

-Buscaba a unos apuestos caballeros…

Los dos hombres se acercaban a la chica hasta que solo les separaba algo menos de medio metro. La chica podía oler sus alientos, una mezcla de alcohol y sangre.

-Quizás vosotros podrías ayudarme…

-Has oído eso, hermano... Cree que la vamos a ayudar...- Rió el chico más menudo. El otro rió igual de alto.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Liberación (one shot)

 
No hay peor libertad que la que tienes delante de ti pero no llegas a ella. Y estar encerrado en la azotea de un gran rascacielos era un buen ejemplo de ello. Y lo peor de todo es estar encerrado cuando no has tenido nada que ver.
El último rayo de sol se oculto, dejando el horizonte rojizo y la azotea fría. Tenía la vana esperanza de que un día cercano lloviese. Pude oír una puerta abriéndose y unos pasos que pisaban la grava que formaba el suelo. Pude contar hasta seis personas.
-Veo que tus fuerzas están mermando, demonio.- Observó una voz de hombre con cierto acento ucraniano, o quizás ruso. La misma que había venido los últimos ocho días.
-No te preocupes, es solo que me canse de estar de pie. No es porque no me hayas traído comida en todo este tiempo.- Conteste sin moverme, tirado en el suelo en medio del circulo. Una bolsa cayo a mi lado. Era una bolsa de plástico, del hospital local y contenía sangre.
-Como comprenderás, no tenemos una cocina muy amplia, Aunque si lo prefieres puedo traerte algo mas fresco y caliente.
Me levanté con lentitud y cogí la bolsa. Estaba tibia. Observé la comitiva. El hombre que me había hablado era un hombre pálido, con barba, unos ojos oscuros tras unas gafas de montura metálica y vestía unos vaqueros y una chaqueta de cuero. Los otros cinco hombres llevaban un uniforme militar oscuro y portaban armas. Todos eran bastante musculosos y se cubrían con gorras y gafas de sol.
-Tienes muy mal gusto para la comida, Gustav. Deberías de ampliar tus horizontes culinarios.
-Creo que he probado de todo.- Contestó con una sonrisa muy amplia.- Americano, asiático africano... Pero las italianas... Ese toque mediterráneo no se encuentra en otro sitio.
Jugué con la bolsa de plástico, pasándomela de una a otra mano mientras daba pequeños círculos.

domingo, 28 de julio de 2013

Epílogo (Eva 14)


Entré en la cafetería, una pequeña cafetería de Nueva York donde el café es cutre y las tartas regulares, pero esta él. Me senté en la mesa donde me sentaba siempre y esperé pacientemente a ser reconocido por el camarero. El chico pareció verme y esbozo una gran sonrisa, pero no dejo de hacer lo que tenía que hacer. Al cabo de cinco minutos apareció a mi lado con una taza de café con vainilla y un pedazo de tarta de limón y se sentó enfrente de mí.
-Tres semanas. -Dijo muy serio.
-Tres semanas.- Repetí lentamente.- Que tendremos que recuperar rápidamente.
Cambié mi sitio y me senté al lado de él, de espaldas al resto de la cafetería. Me incliné sobre él chico y bese su cuello lentamente.
-¿Qué tal has pasado estos días?- Susurré entre beso y beso.
-Fue lento, y aburri... Ah... Para. No puedo concentrarme.
-No hace falta que te concentres...- Murmuré lentamente mientras subía por su cuello y mordisqueaba la oreja.
El chico giro la cabeza y me dejo besarle los labios, dulces y sabrosos, lentamente saboreando cada matiz y disfrutando de su cálido y suave tacto, pasando mi mano por debajo de su camiseta.
-¿A quién hay que llamar para que le pongan un café a uno?
-Será mejor que vayas.- Susurré.
-Sí. Será lo mejor.- Correspondió.
Me volví a sentar en mi silla, dejando sitio para que Zack saliese del rincón en el que le había encerrado.

domingo, 21 de julio de 2013

Demonio (Eva 13)


Cuando las puertas de la torre se abrieron, todos nosotros ya estábamos en formación mirando a la torre. Adam y Alexandra estaban a mi izquierda mientras que Cristopher y Elena se encontraban a mi derecha. Zack se quedó algo más apartado cerca de la orilla del mar. Ellos habían llegado poco después de nosotros y habían estado preparándose para cuando Lia saliese de la torre.
Para este momento.
-Vaya, no me esperaba veros a todos aquí reunidos.- Musito la mujer.- Que conmovedor.
En su mano había una manzana con un único mordisco. Eso "era" Eva.
-Deja Eva, ríndete y podrás salir de aquí con vida.- Dijo Adam, el licántropo, con su potente voz.
-¿Y si no es así? ¿Me vais a matar? - Contestó la mujer con su voz de cierta repelencia.- ¿A caso creéis que podéis matar a un dios?- Continuó dando unos pasos. Importantes pasos.- ¿Unos payasos como vosotros, que os vendéis por unas palabras o un mero chico humano, vais a parar a un todopoderoso dios, como lo soy yo ahora? No lo creo.
-Yo si lo creo. - Y sin tener que hacer nada, Alexandra prendió fuego a una ramita, que prendió el suelo a su alrededor, untado con aceite, repartido por la zona en un círculo, que rodeo rápidamente a la mujer.- Dios o no, sigues siendo un ángel y esto es fuego de aceite santo. No te será fácil salir.
-Ya lo veremos.

domingo, 14 de julio de 2013

Sombra (Eva 12)

"Las sombras lo ocultan todo"

-¿El chico no nos acompaña?- Preguntó la mujer al llegar al final de las escaleras.

-No es necesario, estaba cansado y me pareció una buena idea que se quedase abajo.

-O quizás no quieres que siguiese haciendo preguntas, ¿verdad?

Ignore su estúpida suposición, que realmente no era tan estúpida y pase hasta la puerta, bajo la inscripción y adornada con una obsidiana, lisa, negra y brillante. La abrí sin problema alguno, ya que el último anillo estaba en mi dedo.

Tras la puerta no había nada, solo oscuridad.

-Detrás de ti.- Murmuró el ángel.

Sin miedo alguno entre en la habitación. Estaba estaba oculta por oscuridad pura y por mi habilidad con las sombras pude ver todo lo que había en la estancia. La puerta de salida estaba a unos cien metro de la entrada y en los lados había rocas en un principio sin vida.

-Esto es una mierda, no veo nada.- Se quejó Lia de nuevo.

A su voz, de las rocas salieron unas panteras, o algo semejantes a ellas, negras y elegantes como la noche. Sigilosas rodearon a la mujer y esperaron a mi señal.

-Necesito que me devuelvas los anillos, Lia, incluido el de la luz.

-¿Para que los quieres? Ya no los vais a necesitar.

-Les prometí que se los devolvería. Considerarlo una cuestión sentimental.

-Muéstrate y te los daré.

domingo, 7 de julio de 2013

Luz (Eva 11)

"Siguiendo la luz se llega al final"

-Que frase más reveladora.- Comentó Lia.- ¿El anillo?

- En tu dedo.- Contesté, sonando más serio de lo que pretendía.

- Aquí el único que tiene derecho a estar enfadado es el crio humano, así que quita la cara larga.

Acto seguido empujo la puerta, adornada con un gran diamante en el sello, dando lugar a un pasillo con paredes de espejos.

-¿Dónde está la pega ahora?- Preguntó la mujer.

Sin vacilar, camine por el pasillo y no pasó nada en absoluto. A los pocos metros dimos a una intersección había otros tres caminos además de por dónde habíamos venido.

- ¿Por dónde, genio?

Observe todas las alternativas y me parecieron iguales, pasillos de espejos. Tenía que haber algo que los diferenciase, pero no lo veía.

Me encogí de hombros. Sabía que este laberinto tenía una lógica pero había que encontrarla. Zack se sentó en el suelo a la espera de tomar una decisión. Me fije que la sombra del chico huía de uno de los caminos.

- Siguiendo la luz se llega al final... Las sombras huyen de la luz...- Señalé la sombra de Zack. - Ese es el camino.

- ¿De dónde sacas esa absurda idea?- Preguntó la mujer.

- La inscripción en la puerta.

- ¿Esos garabatos?

-Esos garabatos son Enoquiano, el idioma de los ángeles. Tu idioma.

- Si... Si... El Enoquiano está sobrevalorado, además de pasado de moda.

-¿Los ángeles tienen un idioma propio?

-Si.- Asentí. - Es el que los ángeles enseñaron a los humanos. Luego los humanos trataron de construir una torre que les llevase al cielo y los ángeles se enfadaron y les hicieron olvidar el enoquiano.

- ¿La torre de Babel?- Observó el chico. Asentí de nuevo.

-Muy instructiva la lección de historia. Ahora el camino, por favor.

Volví a indicar el camino y ayude a Zack a levantarse. El chico se dejó ayudar, pero seguía enfadado.

- ¿Todos los relatos de la biblia son reales?

- No todos... Algunos y han sido modificados tantas veces que se desvían mucho de lo que originalmente paso.

- Otros directamente se los han inventado. Y no solo ocurre con la religión cristiana. Los romanos acertaron mucho aunque también tenían mucho cuento.- Convino la mujer unos pasos por delante.- ¿Y ahora?

Esta nueva intersección era igual que la anterior, tres nuevos pasillos de espejos. La resolución esta vez fue fácil seguimos rectos ya que nuestras sombras seguían a nuestras espaldas.

-¿Y qué ganas con ser dios? No me lo habéis dicho todavía.- Preguntó el chico que iba delante mía, pero detrás del ángel.- Me habéis dicho que tú le hiciste chantaje a él conmigo, y que al final de la Torre te harás dios, pero ¿Para qué?

Estaba claro que Zack no me estaba preguntando a mí, sino a la mujer, por lo que fue ella quien respondió mientras seguía caminando.

-Omnipotencia, onmisabiduria, omnisciencia... ¿Te suena de algo?

El chico se volvió hacia mí con cara de sorpresa.

-¿Y tú le vas a dejar?

Quería responderle la verdad, pero no podía o ella se daría cuenta de lo que pasaba y no estaba por la labor. Así que me limite a indicar el camino de nuevo en la intersección.

Al final de este nuevo corredor estaba la puerta que indicaba la salida. El chico corrió por el hasta la puerta y se apoyó en ella.

-Lo siento, pero no permitiré que ella se convierta en dios, ¿quién sabe lo que sería capaz de hacer?

-Ahí está la gracia, niño. Nadie.- Contestó el ángel, caminando decidida a apartarlo.- Así que apártate de mi camino.

-No. Haré su trabajo, ya que él no parece hacerlo. No dejaré que pases.

-¿Ah no? ¿Tú y cuantos más?

En un segundo me coloqué entre Zack y la mujer, parando el golpe que iba dirigido al chico.

-No dejaré que le hagas daño.- Susurré con los dientes apretados. Hice que la mujer retrocediese unos pasos, los justos para poder volverme al joven y mirarle. -No tienes que hacerlo. Está todo bien. Confía en mí una vez más, por favor.

-No puedo dejar que por mi culpa esa mujer se convierta en dios. No me lo perdonaría en la vida.

-No tienes que hacerlo. Todo saldrá bien.- Le mire a los ojos y procuré que los míos expresasen la misma sinceridad que mis palabras.

Zack, sin apartar su vista de mí se hizo a un lado, dejando la puerta libre. La mujer aprovecho la ocasión y se coló por ella, comenzando a subir los nuevos escalones. Yo salí de la estancia seguido del muchacho.

-Quédate aquí, ¿vale? No hace falta que sigas subiendo. Solo queda mi prueba y es mejor que te quedes aquí y te repongas para salir corriendo. Luego te lo explicaré todo.

El chico asintió lentamente de nuevo. Acaricie su mejilla con mi dedo pulgar y le sonreí. Antes de irme le di un beso en la frente.

domingo, 30 de junio de 2013

Viento (Eva 10)

"Incluso el grano más pequeño puede con la inmensa roca"

-Muy bien, ya estamos, suelta el anillo.-Le di el anillo que pedía.- ¿Este fue el que le quitaste al fantasma baboso?

- Christopher el fantasma. Exacto.

La mujer abrió la puerta y tras ella aguardaba un desierto, que si bien era sin sol, parecía medio día. Solo se podía ver arena, lo que simulaba ser el cielo y una puerta negra en el medio.

-¿Quién es Christopher el fantasma baboso?- Preguntó Zack asomándose a la puerta.

- Como indica su nombre, es un fantasma.-Respondió el ángel rápidamente. - ¿Sabes? No me fío de lo que hay aquí. Ve a ver.- Y la mujer empujo a Zack que cayó sobre la ardiente arena.

Sorprendido, corrí tras el chico y le ayude a levantarse. Le quite algo de arena de la cara y le pedí disculpas.

En ese momento aparecieron lo que podían considerarse aletas de tiburón sobre la arena y venían hacia nosotros.

-¡Corre!

El chico corrió hacia la puerta y le cubrí las espaldas cuando las aletas se acercaban. Me pare en seco y las enfrente. Una de ellas me rodeo y siguió al chico, lo cual no me gusto y en mi mano creció una enorme guadaña la cual use para asestar un fatal golpe a esa aleta que se retorció y ocultó de nuevo en la arena. Por el contrario la otra aleta pudo atacarme y me empujo el pie, tirándome al suelo. Acto seguido viró y volvió hacia mí y haciéndose más grande.

-Sigue corriendo. - Grité al chico, el cual obedeció.

La aleta que se cernía sobre mi salto de la arena, dejando ver un auténtico tiburón de arena, con el cuerpo plateado, ojos rojos a los lados y largos y afilados dientes en la boca que estaba abierta y dispuesta a llevarse algún pedazo de mí. Use la guadaña en mi mano para alterar el salto del tiburón y asestarle un golpe.

Me levante y vi que Zack había llegado a la puerta y estaba a salvo. En el otro lado se encontraba Lia, aguardando a ver qué pasaba.

- No voy a matarlos si es lo que estas esperando.

Comencé a caminar hacia Zack y los tiburones volvieron a aparecer. Esta vez podría controlarlos mejor. Así que según se acercaban los esquivaba. Uno de ellos se me acerco mucho durante uno de sus saltos y me araño con una aleta lateral. No sabía que esas aletas cortasen.

El corte dejo la arena manchada de sangre pero aun así continué. No tarde casi nada en llegar a la puerta, junto a Zack.

- Te han herido. - Exclamó el chico que se abalanzó sobre mi corte.

- No es nada, un rasguño. Sanará enseguida, no te preocupes.

En el otro lado estaba Lia decidiendo la estrategia que seguiría para cruzar. Al final decidió cruzar corriendo, como había hecho Zack. Los tiburones reaparecieron detrás de ella y le siguieron. Uno de ellos se abalanzó y como a mi le corto con una de las aletas laterales haciéndola caer. El otro tiburón aprovecho la ocasión.

En un rápido movimiento saque el arco y cargue una flecha oscura en él que dispare al tiburón que se iba a abalanzar. Le acerté justo en el ojo derecho. El cuerpo del tiburón aleteó un par de veces antes de ser engullido por la arena.

La mujer se levantó rauda y termino de salvar el tramo que le faltaba. El tiburón restante se ocultó en la arena.

- Podía yo sola.

- Seguro, pero prefiero no arriesgarme hasta que me des lo que me prometiste.

El ángel me ignoró y comenzó a subir escaleras.

- ¿Qué te prometió? -Preguntó Zack.

Me volví y le sonreí.

- ¿Estas bien? ¿No te has hecho daño?- Le pregunté evitando la pregunta.

- Estoy bien. No me esquives la pregunta ¿qué te prometió?

- Que te devolvería tu alma.

-Y un arco celestial.- Agregó la mujer.- Mi arco. Ahora, ¿Queréis dejar de ser tan empalagosos y seguir? Nos quedan dos pruebas más.

- ¿Qué hay de ti? - Preguntó el chico. -¿Que ganas con todo esto?

- Al final de la torre esta Eva, que convierte en dios a quien le posea. Ese es mi objetivo.

- Y tú te encargas de custodiarlo, ¿no?- Objetó el chico mirándome.

- Esto se pone interesante...- Murmuró la chica. Asentí.

- Yo y otros cinco.

- ¿Y estas traicionando a tus compañeros y a ti mismo por mí?

A eso no pude contestar, era mucho más complicado que eso. Me limite a mirar al suelo evitando contacto visual. El chico me abofeteó y yo no se lo impedí. Luego se limitó a subir escaleras.

-¿Problemas en el paraíso? - se regodeó la mujer y siguió a Zack.

domingo, 23 de junio de 2013

Fuego (Eva 9)

"La concentración es la calve del camino"

Una nueva frase custodiaba la siguiente puerta. Esta estaba adornada como las anteriores y en el centro del sello había un enorme rubí esperando a ser abierto.

Lia tendió la mano hacia mí y yo le entregue el anillo que le había quitado a la vampiresa y pudo abrir la puerta sin problema.

Tras ella había un inmenso lago de lava, se podía sentir el calor desde ahí y el olor a azufre era notorio.

- No quiero saber cómo habéis puesto un lago de lava en un tercer piso.

El chico parecía bastante aterrorizado, mientras la mujer escrutaba la sala con detenimiento.

- A mí me interesa más saber cómo cruzar.- La mirada de la mujer se posó en mi.- Y estoy segura que tú sabes algo.

Me salió media sonrisa que no pasó inadvertida para ninguno.

- La concentración es la calve del camino. -Cité lo que la puerta rezaba y luego me explique.- Si piensas en llegar al final, llegarás, mientras que si piensas en el suelo que pisas, te quemarás.

- Si sigues hablando en chino nadie te entiende, demoniucho.

Tire del chico hacia fuera y le pegue a la pared de las escaleras. Luego sostuve sus manos en las mías.

- Cierra los ojos.- Murmuré. En la cara de Zack solo se vería recelo y miedo.-¿Confías en mí, no?- El chico se obligó a asentir y luego cerró los ojos. - ¿Recuerdas la primera vez que nos vimos?

Mientras hacia la pregunta comencé a tirar del chico suavemente. El chico solo contesto con una negación de cabeza.

-Yo sí. Fue en la cafetería, tu primer día de trabajo. Eras el camarero más torpe que había visto y eso me gustó. Decidí que esas tartas no estaban tan mal si podía pedírtelas a ti y me contestabas con una sonrisa. Luego pude mirarte a los ojos y me atrapaste.- Pude ver como en sus labios se dibujaba una sonrisa. Lleve una de sus manos a mi hombro y deje mi mano acariciando su cara.

- Fue tarta de limón. - Contestó el chico. - Te serví un pedazo de tarta de limón y un café con vainilla. No lo recordaba.

Sus ojos se abrieron y me miraron, azules y penetrantes. Sonreí con satisfacción y no pude contenerme, por lo que me incline ligeramente sobre el chico y pose mis labios sobre los suyos en un suave y dulce beso. Me separé a los pocos segundos, sabiendo que no era el lugar más ideal, ni el momento más oportuno. Pero la cara de Zack ya era de felicidad y me satisfizo el resultado.

- ¿A que vino la historia?- Preguntó el chico aún con la sonrisa tonta. Señalé a mi alrededor y el muchacho miro. Estábamos en el otro lado del lago de lava.- ¿Cómo es posible?

- No te centraste en lo que pasabas sino en mí. Eso fue lo que te trajo hasta aquí.

- Muy bien, genio. -Gritó la mujer aun en el otro lado.- ¿Cómo quieres que pase yo?

-Céntrate en llegar hasta aquí y no pienses en el suelo. Mírame y camina, no mires al suelo.

-Qué fácil es decirlo. - Farfulló el ángel.

Extendí mi mano y en ella genere algo parecido a una roca o pelota de sombras. Acto seguido se la tire golpeándole en el hombro.

-¿Qué haces maldito creído?

- Hacer que cruces. - Repetí el proceso de nuevo esta vez le di en la rodilla.

Continué lanzándole cosas y golpeándola. Cuando ya estaba bastante amoratada y de los nervios, fue que la chica cargo contra mí, ignorando todo lo demás. Con dos pasos estaba aquí y no dudo en tratar de golpearme. Puede esquivar uno, e incluso dos golpes pero el tercero me dio de lleno en la cara, tirándome al suelo.

-¡Espera! Has cruzado, ¿verdad? - Pregunté en el suelo. Ella se lo pensó en lo que aproveche a levantarme. -Además, no ha sido para tanto.

- Pero si es irónico que un demonio apedree a un ángel. - Comentó la mujer y me asestó otro puñetazo, el cual no esperaba y dolió tanto como podía.

- ¿Y eso?

- Por imbécil.

Rodé los ojos y comenzamos a subir las escaleras que había tras la puerta.

- ¿Tu eres un demonio? ¿De esos con cuernos y patas de cabra?- Preguntó el chico tras de mí.

Me volví hacia el muchacho, sonriente. Me gustaba que hicieran esas preguntas.

- ¿A caso tengo pintas de esos demonios con cuernos y patas de cabra?- Zack se tomó su tiempo para negar con la cabeza.- Si soy un demonio, mucho más viejo que la humanidad... Y las referencias que hayas podido tener sobre los de mi especie, sobre todo religiosas, no coinciden exactamente con la realidad.

-En la realidad es mucho peor... -Agregó la mujer que iba unos escalones más adelante.- Traficante de almas, torturador experto, traidor... y un largo etcétera. Y antes de que lo preguntes, no, no tengo alas de plumas ni ese rollo.

- ¿Es eso cierto?- Preguntó mirándome con una cara de máximo pesar. Asentí. No le veía el sentido a mentirle. Si bien, no era un traidor, no tenía que discutir eso ahora mismo.- ¿Y porque estoy aquí?

-Eso quiero responderlo yo también. - Dijo la mujer bajando un par de escalones y apoyándose en mi hombro.- Veras yo compré tu alma hace un año, ¿te acuerdas? Bien. Yo le chantajee al caballero de aquí, si se le puede llamar caballero. Y aquí estamos.

- No lo entiendo...

- Que niño más corto... ¿No había uno más tonto en el mercado?

- No le insultes.- Gruñí.

- Es igual, tú le gustas, le haces tilín, le pones. Te ama.- Contestó la mujer al fin. Algo que yo no terminaba de aceptar.- Y el amor, queridos, es demasiado fácil de explotar.

Ahora mismo estaba avergonzado, muy avergonzado. No era justo para él estar aquí por mi culpa.

- Lo siento.- Murmuré mirando al suelo. - No quería algo así para ti.

-Estoy bien. No he sufrido daño alguno y te he conocido más en estas últimas horas que en el último año.

El chico subió un par de escalones y se puso a mi altura. Le mire a los ojos y tenía un leve brillo lo que me inspiro a sonreírle y lleve una mano a su mejilla y la acaricie suavemente.

- Pero quiero seguir conociéndote, por mucho miedo que dé o de lo malo que haya sido.

- Está bien. Responderé a tus preguntas, todas y cada una de ellas. Pero antes salgamos de aquí.

domingo, 16 de junio de 2013

Tierra (Eva 8)

"Un murmullo puede traer un gran eco"

Es lo que ponía sobre la nueva puerta al final de otras casi interminables escaleras. Esta era igual que la anterior, pero en lugar de un zafiro, esta disponía de un rubí tallado en el sello. Esta vez, el ángel no se molestó en tratar de abrir la puerta y directamente me pidió el anillo que abría la puerta. Se lo di y abrió sin problemas, dejando un vacío enorme, salvado únicamente por un puente colgante.

-Voy a sospechar que hay truco.

La mujer se asomó al abismo y comprobó que no era una ilusión y que si tenía profundidad, no como el agua de hace un rato. También tocó el puente que parecía sólido como lo aparentaba.

-Me rindo. ¿Y el truco?- En respuesta, me encogí de hombros.- Pues ve tú delante, te sigo.

Asentí. Cogí la mano de Zack, que me la tomó sin protestar y comencé a caminar por los listones del puente. Ante nosotros cayó una enorme roca, que atravesó un tablón, dejando un gran agujero en este. Cayó otra roca al lado de Zack, que le hizo sobresaltarse y perder el equilibrio. Le sostuve y le pegué a mi cuerpo.

Pero la lluvia de guijarros siguió, por lo que apuramos el paso antes de que el puente cediese y no pudiéramos llegar al otro lado.

Para evitar que nos diese a nosotros, de mi sombra obtuve lo que vendría a ser un paraguas sólido. Las rocas golpeaban contra el material sombrío denso y evitaban que alcanzasen a Zack, pero me daba dolor de cabeza.

A escasos metros de completar el camino, una roca, del mismo ancho que el puente cayó en nuestro camino, impidiéndonos continuar.

-¿En serio? - Murmuré fastidiado.- Toma, sujeta esto.

Le tendí el paraguas al chico y cree una enorme espada larga, fina y muy cortante. Esperaba que fuera suficiente. Embestí contra nuestro impedimento y con un par de cortes, la roca parecía igual.

Acto seguido otra nueva roca más pequeña la golpeo, rompiendo el equilibrio que tenía la más grande y fue cuando se hicieron patentes los cortes, ya que los cortes hicieron que se empezasen a resbalar las diferentes partes de la roca hasta que finalmente solo quedaba la base de la roca.

Subí encima y ayude a Zack a subir para poder continuar.

-Erik... Tu nariz.- Murmuró.

Me lleve la mano a la parte mencionada y pude notar un fluido espeso y caliente. Me estaba sangrando la nariz. Estas rocas tenían algo que no era precisamente bueno.

Un crujido.

Una de las cuerdas que sujetaba el puente se rompió por la metralla pétrea que estaba soportando. Agarre al chico y volví a tirar de él, sorteando los pedruscos que empezaban a acumularse. Otra cuerda finalmente cedió. El puente no tardaría en terminar de romperse y caer al foso.

En una fracción de segundo tomé al humano y me lo eché al hombro, como si de un saco de patatas se tratase y corrí por lo que faltaba. El ángel nos seguía de cerca. Cuando alcance suelo seguro el puente cayó al vacío, pero la mujer no había llegado todavía y se aferró a Zack, tirando de él, y este a su vez de mí.

Los tres nos caímos al vacío. En lo que un reflejo me dio tiempo, clave algo en la pared, frenando nuestra caída. Pude notar el tirón que dio Zack y que a su vez dio Lia. Nos quedamos en suspensión sobre el vacío.

-¿Alguna otra idea, genio?- Preguntó la mujer.

-Desde luego, mejor que meternos en este embrollo de escalar la dichosa torre, sí.

-¿Soluciones? - Intervino Zack.

-Solo hay que escalar.- Contesté al chico, dado que tenía razón, discutir no solucionaba nada. Desgraciadamente el puente había cedió de este lado y los restos colgaban al otro lado del vacío.

-¿Cómo? - Inquirió la mujer. - La pared está demasiado lisa.

Tome aire. Respire hondo. Tenía que pensar algo. Si la pared era lisa, crearíamos irregularidades. Me concentre mucho y cree un artilugio que fuera capad de formar grandes socavones en la pared pero lo suficientemente juntos como para ser escalables.

¿Y si en lugar de hacer socavones hacia salientes? Podría hacer picos sombríos y usarlos para subir.

Para empezar cree uno de esos picos bajo mis pies y luego otro debajo de Zack y el ángel. Me solté del gancho que nos mantenía y caímos sobre los picos. Me había asegurado de que fueran más grandes para evitar riesgos innecesarios.

Me agache y ayudé a Zack a subir a mi pico.

-Ya tenéis algo donde escalar.

Con lentitud salimos del vacío, escuche muchas protestas del ángel y trate de ignorarla, cosa que ella se encargó de hacer difícil. Por suerte Zack me animaba con sus sonrisas.

Finalmente dimos con el borde del abismo y el alivio que sentí cuando el muchacho llego sano y salvo fue tal que se me olvido mantener el pico sombrío sobre el que estaba y pude notar como me caía.

Al menos el amago, ya que Lia me agarro de la muñeca y evito que cayese. Sin mucho esfuerzo termino de subirme.

-Gracias. No estoy seguro de si podría volver a subir.

-No lo hice por ti. Te necesito para llegar a la cima de la torre. Deberíamos seguir subiendo o no llegaremos nunca.

-Dame un respiro. - pedí mientras me sentaba en el primer escalón de las nuevas escaleras, escondidas tras la puerta.

-¿Cómo lo has hecho? Pensé que no se podía crear portales aquí dentro.

-Y no se puede.- contesté sin estar seguro sobre que estábamos hablando.

-¿Entonces cómo has creado todos esos picos?

-Pues eso, creándolos no he traído nada de ningún sitio. Puedo crear objetos a partir de sombras.

-¿Y no crees que eso es un dato interesante? - Preguntó la mujer, a lo que me encogí de hombros.

Claro que era interesante pero no le iba a contar todo lo que le resultara interesante. Y por supuesto no le iba a decir que mi intención es que no fuera a salir de la isla viva.

-¿Continuamos?- Comenté sin ganas de seguir con el interrogatorio.

Ambos asintieron con lo que me levanté y comencé a subir escaleras.