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lunes, 10 de agosto de 2015

Desdicha e Ira #DosCeros

"La desdicha es muy variada. La desgracia cunde con las más diversas formas en la tierra. Desplegada por el ancho horizonte, como el arco iris, sus colores son tan variados como los de éste, a la vez tan distintos y tan íntimamente unidos."

— E. A. Poe (1809 - 1849)

Contemplaba la isla desde la lejanía. Pese a que era su isla favorita, siempre le gustaba contemplarla desde ahí, ese acantilado bajo aquel manzano. Iba ahí cuando necesitaba alejarse un poco y tomar algo de tranquilidad.

La isla, con una única y grandísima ciudad-estado eran sus dominios bajo su protección. Muchos de los dioses del Olimpo envidiaban a la Atlantida por su avanzada tecnología y sus maravillosos inventos.

-Vrisko, sabía que te encontraría aquí.

-Si bueno... Hay pocos lugares que frecuente.- Contestó alegremente el joven.

-Como tu padre se entere que aun sigues aquí se pondrá hecho una furia.

-Siempre esta hecho una furia, no veo la diferencia.- Contesto el muchacho alegremente mientras se sacudía un poco de tierra.- No veo las prisas ahora, Apolo.

-Deberías de estar en el Olimpo y no aquí, vigilando esa ciudad.

-Todos vigiláis alguna ciudad, no veo la diferencia de hacerlo desde aquí o desde allí.

El cielo se torno grisáceo y tormentoso en apenas unos breves instantes y unos furiosos truenos cayeron sobre diversas partes de la isla, causando varios incendios. Las aguas también se revolvieron y comenzaron a azotar la isla con furia desatada, arremetiendo violentamente contra las playas y puertos de la ciudad, destruyéndolos.

El joven dios se quedo petrificando la isla, tratando de asimilar lo que sucedía. No se podía creer lo que sus propios ojos veían.

-¡No!- Gritó.- ¡NOO! - Su voz era devastadora, desesperada.- ¡Parad!

Se había dado cuenta que su padre en confabulación con algunos de sus tíos estaban intentando, con demasiado éxito, hundir la isla, hundirla en los recuerdos y la memoria.

El impulso del chico era lanzarse al mar y nadar hasta la orilla de la isla para ayudar a aquellos que lo necesitasen. Pero unos fuertes brazos le agarraban y evitaban que hiciera esa locura. Gritaba y se retorcía, tratando de deshacerse de su opresión e implorando que parasen.

Pero nada de lo que hiciera o hubiera hecho tuvo repercusión en el resultado. La isla quedo sumergida en el mar a los poco minutos, sin dejar rastro alguno de su existencia.

Solo pudo llorar la desaparición de lo que fuera la mejor de las ciudades de todo el mundo conocido y del que estaba por conocer. Su hermano y amigo, trato de consolarlo, mas el joven dios le aparto la mano que se había posado sobre su hombro.

-¿Lo sabias? ¿Sabias que esto pasaría? - El Dios del Sol no contestó. El joven se levanto del suelo, notando como la ira bullía en su interior como una olla en el fuego.- Todos lo sabíais y nadie me dijo nada. Por eso la insistencia en que fuera de vuelta al Olimpo.

-Vrisko, yo no...

-No digas nada, Apolo. Solo ten cuidado. Ya no debería de ser la ira de Padre a la que tengas miedo, sino la mía. No se lo que haré, ni cuando... Pero juro que no quedara un solo hombre, mujer o niño en esta tierra que os recuerde y os venere. Nunca.
Relato para el proyecto #DosCeros de Reivindicando blogger. Podéis leer más sobre el proyecto, los participantes y la organización en los hastags enlazados correspondientes a su blog.